Colectivo
“En la transición hacia comunidades más conectadas, el reto consiste en ampliar los círculos locales de participación y garantizar que la vida asociativa se profundice para que todo el mundo pueda participar y contribuir (…) si no lo hacemos, podemos encontrarnos con que no solo nuestras economías locales se verán perjudicadas, sino también nuestra salud y bienestar, la seguridad, el medio ambiente y la propia democracia.”
Cormac Russell (2020). Rekindling Democracy.
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Acompañamiento para la construcción de comunidad
El camino colectivo es el proceso a través del cual acompañamos a las personas para construir comunidad y fortalecer los vínculos sociales en barrios y pueblos.
Parte de una idea sencilla pero poderosa: cuando se refuerzan el sentido de pertenencia y el apoyo mutuo, las propias comunidades generan soluciones colectivas capaces de mejorar la vida en común.
Este enfoque se basa en el reconocimiento de que las comunidades ya cuentan con conocimientos, capacidades y prácticas que funcionan. Cuando estos comportamientos positivos se identifican, se comparten y se amplifican, se transforman en innovaciones sociales con capacidad de extenderse a otras personas y territorios.
Responder a la vulnerabilidad urbana desde los vínculos comunitarios
La vulnerabilidad urbana impacta negativamente en el bienestar físico, mental y relacional de las personas. A este contexto se suma una cultura dominante basada en la escasez, el consumo individual, el asistencialismo y la profesionalización excesiva de la vida en común, factores que debilitan las redes sociales y erosionan los vínculos comunitarios.
El camino colectivo responde a esta realidad apostando por relaciones de confianza, cooperación y corresponsabilidad. A través del acompañamiento comunitario, las personas recuperan la capacidad de gestionar recursos compartidos, de cuidarse mutuamente y de comprender, manejar y dar sentido a sus vidas con mayor autonomía.
Comunidades que ponen la vida en el centro
Aspiramos a comunidades capaces de gestionar sus cuidados y de poner la vida en el centro de la toma de decisiones, a través de instituciones comunitarias propias.
Estas instituciones comunitarias hacen posible:
- El intercambio de talentos y saberes
- El acceso universal a los bienes necesarios para el Buen Vivir
- El fortalecimiento del arraigo territorial desde valores democráticos, justos, humanistas, feministas y ecologistas
El camino colectivo es, en definitiva, una apuesta por reconstruir lo común, fortalecer la autonomía colectiva y generar bienestar sostenible desde el territorio.
Colectivo
“En la transición hacia comunidades más conectadas, el reto consiste en ampliar los círculos locales de participación y garantizar que la vida asociativa se profundice para que todo el mundo pueda participar y contribuir (…) si no lo hacemos, podemos encontrarnos con que no solo nuestras economías locales se verán perjudicadas, sino también nuestra salud y bienestar, la seguridad, el medio ambiente y la propia democracia.”
Cormac Russell (2020). Rekindling Democracy.
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El camino colectivo tiene como objetivo acompañar a las personas para que construyan comunidades. Se parte de la hipótesis de que, si conseguimos colectivamente generar en los barrios y pueblos un sentido de pertenencia y comunidad que provoque el apoyo mutuo, y a su vez identificamos los comportamientos exitosos como innovaciones sociales que pueden ser diseminadas, lograremos activar procesos de desviación positiva generalizados. Esto es lo que Mauricio L. Miller define como cambio dirigido entre pares (Peer-Driven Change), un mecanismo que permite que las propias comunidades sean las protagonistas de su transformación y desarrollo. Para ello, se busca facilitar espacios de diálogo, promover la gestión autónoma de bienes comunes, fortalecer la participación vecinal y potenciar la autonomía en la gestión de recursos esenciales.
A día de hoy el malestar físico, mental y social producido por la vulnerabilidad urbana, junto con la expansión de una cultura de escasez de recursos, consumista, asistencialista y centrada en las profesionales, está debilitando las redes sociales y destruyendo las comunidades. La intervención se enfoca en ofrecer acompañamiento para que las personas puedan autogestionar recursos compartidos, facilitando relaciones que conduzcan a una mayor cohesión social. Como resultado intermedio, se busca crear la co-gestión de los recursos, lo que llevará a la creación de redes sociales fuertes y cohesionadas en los barrios, promoviendo un bienestar colectivo.
Las personas de los barrios y pueblos comprenden, manejan y dan sentido a sus vidas con autonomía a través de los recursos de sus comunidades. Las comunidades gestionan sus cuidados, poniendo la vida en el centro de la toma de decisiones por medio de instituciones propias. Estas instituciones comunitarias permiten el intercambio de talentos, el acceso universal a los bienes materiales necesarios para el Buen Vivir y un arraigo acorde con valores democráticos, justos, humanistas, feministas y ecologistas.


